Cómo se antoja Villa de Álvarez en octubre

Octubre es un mes raro en Colima: ya no es el calor seco del verano, pero tampoco llegó el fresco. Van acabando las lluvias, las tardes se quedan húmedas y pegajosas, y el antojo se mueve de lugar.
Lo frío no se va, cambia de hora
En agosto lo frío se pedía todo el día. En octubre se concentra en la tarde, cuando el bochorno de después de la lluvia es peor que el sol de mediodía. El agua de coco sigue saliendo igual, nomás que más tarde.
Vuelve el antojo de algo caliente y cargado
Con las noches un poco menos pesadas, el elote asado al carbón y los esquites con crema y queso recuperan terreno. Es el mes en el que la gente que en verano solo pedía raspados vuelve a pedir esquites — y en vaso grande, no en Mini.
Fin de mes: todos pidiendo para compartir
Las últimas noches de octubre, entre disfraces y los preparativos del Día de Muertos, el pedido cambia de forma: ya no es un antojo para una persona, es una charola para la casa. Ahí es donde salen los esquites en tamaño Jumbo o ULTRA, los Tostilocos por montón y el Galón de agua de coco para no andar sirviendo vaso por vaso.
Si vas a recibir gente, pide con tiempo: las noches del 31 y del 1 son de las más movidas del año para quienes vendemos antojitos.
Lo que no cambia
Llueva o no, los clásicos aguantan: el elote, el esquite, el tejuino con su escarchado de chile y sal, y el coco frío. El clima decide a qué hora, no si se te antoja.
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